Ricardo Bertolino, referente de la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático, analizó el escenario nacional y señaló que Salta presenta escasa participación. Destacó el rol clave de los gobiernos locales para mitigar emisiones y adaptarse a los efectos climáticos.
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En una entrevista radial, Ricardo Bertolino, director ejecutivo de la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático, expuso el trabajo que lleva adelante la organización a nivel nacional y advirtió sobre el bajo nivel de adhesión de municipios salteños a estas políticas.
La red, con más de 15 años de trayectoria, nuclea gobiernos locales de todo el país que elaboran planes de acción climática, los cuales son evaluados periódicamente en el marco del Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía. Según explicó Bertolino, Argentina lidera en América Latina la cantidad de municipios que presentan este tipo de estrategias.
En ese sentido, remarcó que los compromisos principales pasan por dos ejes: la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la adaptación a los impactos del cambio climático. Esto implica políticas vinculadas al consumo energético, la movilidad urbana, la gestión de residuos y la planificación del crecimiento urbano.
Al referirse a la situación de Salta, fue contundente: actualmente solo Rosario de la Frontera participa activamente en la red, mientras que la capital provincial dejó de formar parte tras el cambio de gestión. “Es una provincia con gran exposición a los efectos climáticos, pero con baja participación en estos espacios”, señaló.
Bertolino también destacó que, más allá de las definiciones del gobierno nacional, existe una fuerte decisión de intendentes y gobiernos provinciales de avanzar en políticas ambientales. En ese marco, anticipó la realización de una asamblea nacional de intendentes donde se compartirán experiencias y estrategias.
En cuanto a las acciones concretas, mencionó el avance de proyectos de energías renovables, mejoras en la eficiencia energética de edificios públicos y programas de forestación, con más de un millón de árboles plantados en todo el país.
Además, subrayó la necesidad de medir con precisión el impacto ambiental de cada actividad productiva. “Todas las actividades generan emisiones, desde el transporte hasta la minería o el turismo. Lo importante es contar con diagnósticos claros para definir dónde intervenir”, explicó.
Finalmente, advirtió sobre los desafíos futuros en materia laboral y productiva. Según indicó, la transición hacia economías más sostenibles implicará cambios profundos en el mercado de trabajo, con la aparición de nuevos empleos vinculados a la innovación y la tecnología ambiental.


