La ingeniera Eleonora Erdmann, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Salta, pasó por La Máquina de Vapor y dejó una mirada técnica, pero también política, sobre el presente del litio, el gas, el petróleo y la transición energética.
Con formación en petróleo, gas, ciencia de materiales y nanotecnología, Erdmann planteó que Salta tiene una oportunidad histórica. Pero también marcó un punto central, porque convengamos que sacar recursos y mirar cómo se los llevan tampoco es precisamente una estrategia brillante: el desarrollo debe dejar conocimiento, empleo y proveedores locales.
Del petróleo al litio
Erdmann explicó que parte de su trabajo consiste en trasladar conocimientos del mundo petrolero hacia la producción de litio. En especial, destacó la posibilidad de aplicar criterios usados en petróleo para mejorar los procesos vinculados a la salmuera.
Uno de los ejes más importantes es la reinyección de salmuera, una alternativa que permite devolver parte del fluido al sistema luego de extraer el litio.
Según la ingeniera, esta práctica puede ayudar a reducir el impacto ambiental y a sostener mejores condiciones en los salares. Sin embargo, aclaró que no todos los proyectos permiten aplicar la misma solución.
Una mirada ambiental y productiva
La especialista explicó que cada salar necesita estudios propios. Por eso, antes de avanzar con una reinyección, se deben analizar factores geológicos, químicos e hidrogeológicos.
Además, sostuvo que la discusión no puede limitarse a producir más rápido o exportar más toneladas. Para Erdmann, los proyectos deben ser sustentables y sostenibles, tanto en lo ambiental como en lo económico.
Esa definición no es un adorno de folleto empresario. Implica decidir cómo se extrae, qué se hace con los efluentes, cómo se protege el recurso y qué beneficios quedan en el territorio.
Agregado de valor en Salta
Erdmann también cuestionó la idea de que el litio sale sin procesamiento ni valor agregado. Explicó que la producción de carbonato de litio requiere química fina y altos niveles de calidad.
Según indicó, Argentina ya produce carbonato de litio de buena calidad. El desafío ahora pasa por mejorar procesos, sostener conocimiento técnico y avanzar en cadenas de valor más complejas.
La ingeniera remarcó que competir con China en baterías no es sencillo. Sin embargo, sostuvo que el país debe conocer esos procesos y formar profesionales capaces de intervenir en esa discusión.
Proveedores locales y desarrollo real
Otro punto fuerte de la entrevista fue la necesidad de fortalecer a los proveedores locales. Erdmann sostuvo que no tiene sentido que los grandes proyectos lleguen con todo armado desde afuera si Salta cuenta con capacidad técnica y productiva.
Para la especialista, el Estado debe garantizar que una parte importante de la actividad impacte en el sector socioproductivo local.
En criollo: si la riqueza sale del suelo salteño, algo más que discursos lindos debería quedar en Salta. Qué concepto tan exótico, aparentemente.
Petróleo, gas y pozos maduros
Erdmann también habló sobre la posibilidad de reactivar pozos maduros de petróleo en el norte provincial. Mencionó que hace años trabaja sobre esa idea y que Mendoza ya avanzó con experiencias similares.
Según explicó, no se trata de proyectos fáciles. Dependen mucho del precio internacional del petróleo y requieren inversión. Aun así, consideró que podrían generar movimiento económico en zonas que hoy están prácticamente paralizadas.
Universidad pública, formación y compromiso
Sobre el final, Erdmann defendió el rol de la universidad pública, aunque también pidió mayor compromiso y eficiencia dentro del sistema.
La ingeniera destacó que la UNSa forma profesionales para sectores estratégicos y remarcó la importancia de acompañar a los estudiantes para que terminen sus carreras, doctorados y procesos de formación.
En una provincia atravesada por la minería, la energía y la discusión ambiental, voces como la de Erdmann ayudan a salir del griterío fácil. Porque entre el “no a todo” y el “sí a cualquier cosa”, todavía existe algo bastante revolucionario: pensar.


