La concejal de La Libertad Avanza presentó un proyecto para crear el primer Código de Bienestar Animal de la ciudad de Salta. La iniciativa propone sanciones por maltrato, canales de denuncia, regulación de animales comunitarios y un cambio de paradigma: dejar de tratar a los animales como un problema y empezar a pensarlos como parte de la convivencia urbana.
Una ley que busca cambiar una cultura
Hay imágenes que ya no deberían naturalizarse.
Un perro atado bajo la lluvia durante días. Un gato abandonado. Animales golpeados, envenenados o utilizados únicamente para reproducirse y vender sus crías.
Durante años, muchas de esas situaciones quedaron atrapadas entre la indignación de los vecinos y la falta de herramientas municipales para actuar.
Ese vacío es el que intenta cubrir el proyecto presentado por la concejal Agustina Álvarez, que propone crear un Código de Bienestar Animal para la ciudad de Salta.
La iniciativa no solo reúne normas dispersas, sino que incorpora nuevas herramientas para prevenir, denunciar y sancionar el maltrato.
Tolerancia cero al maltrato animal
Uno de los ejes centrales del proyecto es establecer un sistema de sanciones para quienes ejerzan violencia contra los animales.
Las multas se dividirán en faltas leves, graves y gravísimas y, además, quienes lesionen a un animal deberán afrontar los gastos veterinarios derivados del daño ocasionado.
También se crea un canal específico de denuncias, incluso anónimas, para facilitar la intervención municipal y evitar que el miedo a represalias silencie casos de maltrato.
Porque denunciar no debería convertirse en un problema para quien intenta hacer lo correcto.
Los animales comunitarios también existen
El proyecto incorpora una figura novedosa: los animales comunitarios.
Son aquellos perros o gatos que viven en un barrio, son alimentados y cuidados por distintos vecinos, aunque no tengan un propietario determinado.
La propuesta busca regular esa realidad que ya existe en muchas ciudades.
Se contemplan casitas comunitarias, bebederos y obligaciones para garantizar condiciones de higiene y convivencia.
No se trata solamente de proteger animales.
También de ordenar una situación cotidiana que hoy carece de reglas claras.
Adoptar antes que comprar
Otro de los puntos fuertes apunta a desalentar la comercialización indiscriminada de animales.
La iniciativa refuerza la prohibición de venta de perros y gatos e incorpora regulaciones sobre otras especies para evitar prácticas que impliquen crueldad o explotación.
Al mismo tiempo, fortalece el sistema municipal de adopciones y crea un fondo específico para financiar campañas de castración, atención veterinaria y políticas públicas de bienestar animal.
Cada multa aplicada volvería al sistema para financiar nuevas acciones de protección.
Una ciudad pensada también para las mascotas
El proyecto mira hacia adelante.
Propone la creación de espacios específicos para perros en plazas y parques, donde puedan permanecer sueltos bajo determinadas condiciones de seguridad e higiene.
Es una idea que ya funciona en muchas ciudades del mundo y que busca mejorar la convivencia entre quienes tienen mascotas y quienes utilizan los espacios públicos.
Pensar una ciudad moderna también implica pensar cómo convivimos con los animales.
Cuando una ley también busca cambiar hábitos
Durante la entrevista, Agustina Álvarez fue clara: las normas por sí solas no alcanzan.
El verdadero desafío es modificar conductas que durante décadas fueron aceptadas como normales.
Porque abandonar un animal, golpearlo o dejarlo sin alimento no puede seguir siendo visto como un asunto privado.
Una sociedad suele reflejar sus valores en la forma en que trata a quienes no pueden defenderse.
Y los animales forman parte de esa discusión.
También cuestionó el aumento de impuestos municipales
Además del proyecto sobre bienestar animal, la concejal volvió a manifestar su rechazo al incremento tributario impulsado por la Municipalidad de Salta.
Sostuvo que no puede justificarse una mayor presión fiscal únicamente por la necesidad de recaudar y afirmó que las obras públicas deben planificarse contemplando la realidad económica de los vecinos.
Según explicó, el rol del Concejo Deliberante es representar los reclamos ciudadanos y trasladarlos al Ejecutivo, mientras que será la propia sociedad la que evalúe la respuesta de la gestión municipal.


