La especialista en dermatología explicó por qué el invierno puede convertirse en un aliado para la piel, alertó sobre los efectos de la calefacción y la resequedad, y remarcó la importancia del protector solar durante todo el año.
El invierno suele asociarse con el descanso de la piel frente al calor y la exposición solar, pero para los especialistas el cuidado cutáneo no puede tomarse vacaciones. Así lo explicó la dermatóloga Adriana Escandar Saravia durante una entrevista, donde brindó recomendaciones para mantener una piel saludable durante los meses más fríos del año.
La profesional señaló que, durante el invierno, la producción natural de grasa disminuye y esto provoca una mayor resequedad. Como consecuencia, algunas enfermedades dermatológicas como la dermatitis atópica, la psoriasis y la rosácea suelen empeorar.
Por qué el invierno afecta a la piel
Según Escandar Saravia, uno de los principales factores que impactan sobre la piel durante esta época no es el frío en sí, sino la calefacción.
“La calefacción seca los nutrientes naturales de la piel y favorece la formación de escamas, picazón y mayor resequedad”, explicó.
Además, destacó que los labios y las manos son dos de las zonas más sensibles durante el invierno y requieren cuidados especiales para evitar grietas e irritaciones.
La especialista también recordó que la hidratación comienza desde adentro. Una buena alimentación, el descanso adecuado y el consumo de agua son fundamentales para reflejar una piel sana y luminosa.
El protector solar sigue siendo indispensable
Uno de los principales mitos que la dermatóloga buscó derribar es la idea de que el protector solar solo debe utilizarse en verano.
“El mejor antiage es el protector solar”, afirmó.
La especialista explicó que su uso constante ayuda a prevenir manchas, arrugas prematuras y otros signos del envejecimiento cutáneo.
También advirtió que la piel no solo recibe radiación proveniente del sol. La denominada luz azul emitida por celulares, computadoras, televisores y luminarias también puede generar efectos negativos a largo plazo.
Por eso, recomendó que el uso del protector sea personalizado y adaptado a las actividades diarias de cada paciente.
Cuidados para evitar la resequedad
Entre las principales recomendaciones para la temporada invernal, Escandar Saravia sugirió evitar las duchas demasiado calientes y prolongadas.
Aunque muchas personas creen que el agua caliente hidrata la piel, ocurre exactamente lo contrario: favorece la pérdida de humedad y aumenta la resequedad.
Para contrarrestar este efecto, aconsejó aplicar cremas hidratantes con ceramidas inmediatamente después del baño.
“Las ceramidas simulan componentes naturales de la piel y ayudan a mantener la hidratación durante más tiempo”, indicó.
También recomendó utilizar guantes para proteger las manos y protectores labiales específicos para evitar el resecamiento.
Protectores con color y tratamientos de invierno
La dermatóloga destacó que los protectores solares con color son una alternativa eficaz y segura.
Estos productos no solo protegen contra la radiación, sino que además incorporan minerales que refuerzan la cobertura y permiten utilizarlos como maquillaje diario.
Por otra parte, explicó que el invierno es una de las mejores épocas para realizar tratamientos dermatológicos y estéticos.
Peelings, láseres, bioestimuladores y otros procedimientos suelen aprovecharse durante esta temporada debido a la menor intensidad de la radiación solar.
Sin embargo, insistió en que cualquier tratamiento debe realizarse bajo supervisión médica para evitar complicaciones o manchas posteriores.
Cuándo consultar a un dermatólogo
Escandar Saravia recomendó acudir a un especialista cuando aparezcan síntomas persistentes como enrojecimiento, irritación, descamación, picazón intensa o brotes que empeoran con el paso de los días.
En el caso de la rosácea, advirtió que la aparición de granos inflamados, compromiso ocular o aumento del enrojecimiento son señales que requieren una consulta médica inmediata.
“La evaluación dermatológica permite determinar si se trata de una rosácea o de otra enfermedad que necesita un tratamiento específico”, concluyó.


