Víctor Villanueva, comandante de la Brigada Solidaria de Bomberos Voluntarios de Salta, alertó que la provincia ingresó en la etapa más crítica de la temporada de incendios forestales. Destacó el trabajo preventivo realizado junto a distintos organismos y llamó a la comunidad a extremar los cuidados para evitar nuevos focos.
La provincia de Salta atraviesa el período de mayor riesgo de incendios forestales y, aunque las condiciones climáticas favorecen la propagación del fuego, la principal causa sigue siendo la acción humana.
Así lo afirmó Víctor Villanueva, comandante de la Brigada Solidaria de Bomberos Voluntarios, quien advirtió que entre el 90% y el 98% de los incendios registrados en esta época del año tienen origen antrópico y, por lo tanto, pueden evitarse.
«Ya comenzamos con la temporada fuerte de incendios forestales, que comprende julio, agosto y septiembre. Lamentablemente, la mayoría de estos incendios son producto de la manipulación del hombre», señaló durante una entrevista con La Máquina de Vapor.
La alerta continúa pese al descenso de la temperatura
Si bien las temperaturas descendieron en los últimos días y la situación es más estable que durante el intenso viento Zonda, Villanueva explicó que los bomberos continúan en estado de alerta permanente.
Incluso durante la entrevista confirmó que se estaba verificando una nueva columna de humo en inmediaciones del barrio Canillita, lo que demuestra que el riesgo continúa vigente.
Para el comandante, el inicio de la temporada de incendios obliga a mantener un monitoreo constante y una rápida capacidad de respuesta.
Prevención, la herramienta más efectiva
Villanueva sostuvo que la mayoría de los incendios podría evitarse mediante acciones preventivas y una mayor responsabilidad ciudadana.
Destacó las medidas que comenzaron a implementar los municipios para sancionar a propietarios de terrenos baldíos que no realizan el mantenimiento correspondiente, al considerar que los pastizales secos representan un importante combustible para la propagación del fuego.
«Aprendemos cuando nos toca el bolsillo. Hoy las multas llegan más rápido y también existen investigaciones para determinar responsabilidades cuando una persona provoca un incendio», explicó.
Además, recordó que quienes sean identificados como responsables de iniciar un foco ígneo pueden enfrentar sanciones penales.
El crecimiento urbano también representa un desafío
Otro de los aspectos que planteó Villanueva fue la necesidad de planificar el crecimiento de las ciudades teniendo en cuenta el trabajo de los organismos de emergencia.
Explicó que muchas viviendas se construyen cada vez más cerca de cerros, ríos o sectores de difícil acceso, lo que complica el ingreso de autobombas durante una emergencia.
En ese sentido, propuso fortalecer las mesas de trabajo entre municipios, Provincia y organismos especializados para planificar la urbanización y reducir riesgos.
Cómo se organizó el operativo durante el viento Zonda
El comandante también destacó que en los últimos años mejoró la coordinación entre los distintos cuerpos de emergencia.
Explicó que, durante los incendios registrados la semana pasada, se distribuyeron estratégicamente los recursos para evitar que toda la capacidad operativa se concentrara en un solo foco, dejando desprotegidos otros sectores de la ciudad.
«Antes todos salíamos hacia el mismo incendio. Hoy se trabaja distribuyendo los recursos para mantener cubierta toda la ciudad», indicó.
Equipamiento justo y costos cada vez mayores
Consultado sobre la capacidad operativa de los Bomberos Voluntarios, Villanueva aseguró que actualmente cuentan con el equipamiento básico para responder, aunque reconoció que los costos crecieron considerablemente.
Detalló que un equipo estructural completo para un solo bombero cuesta actualmente entre 2 y 3 millones de pesos, mientras que los vehículos requieren reparaciones permanentes y las nuevas autobombas tienen valores prácticamente inaccesibles.
Además, recordó que el sostenimiento de los cuarteles depende, en gran parte, del compromiso voluntario de quienes integran cada institución.
«No pedimos sueldos. Pedimos herramientas básicas para poder trabajar y seguir protegiendo a la comunidad», afirmó.
Entre los reclamos mencionó la necesidad de avanzar con beneficios simples pero importantes para el servicio, como el boleto gratuito para los bomberos voluntarios que deben trasladarse diariamente hasta los cuarteles para cumplir guardias.
El rol de la comunidad
Finalmente, Villanueva insistió en que la prevención comienza con pequeñas acciones cotidianas.
Pidió evitar fogatas en lugares no habilitados, no arrojar restos de poda en terrenos baldíos y dar aviso inmediato al Sistema de Emergencias 911 ante cualquier columna de humo.
También recordó que los residuos de poda pueden denunciarse a través de la línea 105, para que sean retirados por los servicios correspondientes y evitar que se transformen en combustible para futuros incendios.
«Con una llamada podemos evitar que un pequeño foco termine convirtiéndose en un incendio de grandes dimensiones», concluyó


