Mientras combatían los incendios que se propagaron durante el intenso viento Zonda, el jefe del operativo de la Asociación Civil Bomberos Voluntarios de Campo Quijano, Fernando Nelson Lozano, advirtió que el cuartel aún no recibió los subsidios nacionales correspondientes y aseguró que la falta de recursos dificulta la renovación del equipamiento indispensable para enfrentar emergencias.
En medio de una de las jornadas más complejas que atravesó el Valle de Lerma por los incendios favorecidos por el viento Zonda, la Asociación Civil Bomberos Voluntarios de Campo Quijano volvió a poner sobre la mesa un problema que arrastra desde hace meses: la falta de financiamiento.
En una entrevista con La Máquina de Vapor, el jefe del operativo del cuartel, Fernando Nelson Lozano, afirmó que la institución aún no percibió los subsidios nacionales y estimó que la deuda acumulada ronda los 90 millones de pesos, entre fondos correspondientes al remanente de 2025 y los previstos para 2026.
«Hace aproximadamente un año que no percibimos nada. Tenemos toda la documentación presentada y estamos en condiciones administrativas de cobrar el subsidio, pero depende de Nación cuándo se realiza el pago», explicó.
Combatir el fuego con recursos limitados
Lozano sostuvo que el cuartel respondió a cada emergencia registrada durante el temporal, aunque reconoció que la magnitud de los incendios dejó en evidencia las limitaciones materiales con las que trabajan los bomberos voluntarios.
«Siempre hace falta equipamiento. En hechos de esta envergadura nunca es suficiente la capacidad humana para combatir el fuego», aseguró.
El jefe del operativo explicó que los incendios registrados en sectores como Barrio Progreso y Santa Rita alcanzaron grandes dimensiones y demandaron un importante despliegue conjunto entre Bomberos Voluntarios de Campo Quijano, Bomberos de la Policía, Defensa Civil, efectivos policiales y cuarteles vecinos, como La Silleta.
El viento no inicia los incendios, los propaga
Durante la entrevista, Lozano hizo especial hincapié en un aspecto que considera fundamental para comprender lo ocurrido durante el fin de semana.
Según explicó, el viento Zonda no genera incendios, sino que acelera su propagación y vuelve mucho más difícil controlar las llamas.
«Estos fuegos, en su gran mayoría, son provocados por la mano del hombre. El viento hace que la situación se agrave y que el fuego avance con mucha más rapidez», indicó.
En ese sentido, insistió en que la prevención sigue siendo la principal herramienta para evitar tragedias durante este tipo de fenómenos climáticos.
Equipar a un bombero cuesta millones
El retraso en la llegada de los subsidios nacionales tiene un impacto directo sobre la capacidad operativa del cuartel.
Lozano explicó que gran parte del equipamiento utilizado durante los incendios forestales del año pasado ya presenta un importante desgaste y todavía no pudo ser reemplazado.
Como ejemplo, señaló que un solo equipo autónomo tiene un costo cercano a los 15 millones de pesos, sin contar el resto de la indumentaria y los elementos específicos necesarios para combatir incendios forestales y estructurales.
«La gente cree que 90 millones es muchísimo dinero, pero cuando uno empieza a sumar el costo del equipamiento se da cuenta de que no alcanza para renovar todo lo que hace falta», afirmó.
Mientras tanto, aseguró que el funcionamiento cotidiano del cuartel continúa gracias al esfuerzo de la comisión directiva, aportes propios y una asistencia parcial de la Provincia, principalmente en combustible y cobertura médica para el personal.
La prioridad es proteger a quienes combaten el fuego
Más allá de las dificultades económicas, Lozano remarcó que la principal responsabilidad del cuartel es garantizar la seguridad de sus propios bomberos.
«Ningún bombero puede ingresar a un incendio sin los elementos adecuados. Nuestra obligación es que cada integrante salga a trabajar y vuelva sano a su casa», expresó.
Un pedido a la comunidad
Finalmente, el jefe del operativo pidió a la población extremar los cuidados durante los días de riesgo extremo y evitar cualquier tipo de quema.
Recordó que la mayoría de los incendios tienen origen humano y que un pequeño foco puede transformarse rápidamente en una emergencia de grandes dimensiones cuando sopla el viento Zonda.
«Le pedimos a la gente que no queme basura, que no haga fuego y que se cuide. Eso también nos ayuda a nosotros a poder brindar un mejor servicio a toda la comunidad», concluyó.


