El economista Rolando Carrizo analizó en DATASA la situación económica argentina, destacó mejoras en distintos indicadores y advirtió que una recuperación sostenida del nivel de vida no será inmediata. Moneda, equilibrio fiscal, competitividad e instituciones, los cuatro pilares que considera indispensables.
La economía argentina puede mostrar señales de recuperación y, al mismo tiempo, convivir con salarios que no alcanzan, endeudamiento familiar y una sensación extendida de que la mejora todavía no llegó al bolsillo. Esa aparente contradicción fue uno de los ejes de la entrevista que Rolando Carrizo brindó a DATASA.
El economista planteó que para evaluar el rumbo económico es necesario separar las percepciones individuales de los indicadores generales y comparar tres momentos: de dónde partió el país, dónde se encuentra y hacia dónde pretende llegar.
Desde esa mirada, sostuvo que buena parte de los indicadores evolucionaron favorablemente respecto de 2023, aunque aclaró que eso no implica haber alcanzado todavía un nivel satisfactorio de bienestar.
Carrizo defendió el rumbo económico
Carrizo mencionó como señales positivas la reducción de la inflación, el equilibrio fiscal, la evolución de las reservas, el comercio exterior y distintos indicadores de actividad.
Su conclusión fue que, comparada con la situación de partida, Argentina se encuentra en mejores condiciones, aunque remarcó que todavía existe una distancia considerable respecto del nivel económico al que debería aspirar.
Para el economista, una de las dificultades del debate público es confundir una mejora en los indicadores macroeconómicos con una recuperación automática e inmediata de los ingresos de los hogares.
La economía, explicó, requiere tiempo para trasladar esos cambios al conjunto de la sociedad.
¿Cuánto podría tardar Argentina en alcanzar a España?
Carrizo llevó esa discusión a un ejercicio comparativo.
Tomando como referencia el ingreso por habitante de Argentina y el de España, estimó que, con un crecimiento sostenido cercano al 4% o 5% anual, alcanzar un nivel comparable al español podría demandar entre 15 y 20 años.
Con Australia, la brecha sería todavía mayor y podría requerir varias décadas.
El cálculo, según explicó, no pretende funcionar como una predicción exacta, sino mostrar la magnitud del desafío.
Su mensaje fue contundente: cualquier dirigente que prometa transformar estructuralmente la economía argentina en poco tiempo está generando una expectativa difícil de sostener.
Los cuatro pilares que necesita la economía argentina
Para Carrizo, existen cuatro condiciones fundamentales para construir un proceso de crecimiento prolongado.
La primera es recuperar una moneda estable.
Consideró que décadas de inflación provocaron que los argentinos buscaran referencias alternativas, principalmente el dólar, para fijar precios, ahorrar o realizar operaciones importantes.
La segunda condición es mantener el equilibrio fiscal, evitando que el Estado financie sus déficits mediante emisión monetaria o endeudamiento permanente.
Competitividad para salir a vender al mundo
El tercer elemento señalado por Carrizo es la competitividad.
Argentina, sostuvo, necesita desarrollar sectores capaces de competir internacionalmente y no limitar su producción exclusivamente al mercado interno.
En ese escenario mencionó el potencial de Vaca Muerta, la minería y el sector agroindustrial.
Particularmente sobre minería, consideró que los recursos naturales adquieren valor económico cuando pueden explotarse, producirse y convertirse en una fuente de actividad y riqueza.
También destacó las ventajas argentinas en alimentos y producción agropecuaria, aunque sostuvo que el país debería avanzar hacia una mayor industrialización de esas materias primas.
El Banco Central y la importancia de las instituciones
El cuarto pilar es la institucionalidad.
Carrizo señaló que las reglas económicas deberían mantenerse independientemente del gobierno de turno y ubicó en ese marco la discusión sobre la reforma del Banco Central.
A su entender, limitar la posibilidad de financiar gastos públicos mediante emisión permitiría fortalecer nuevamente la moneda y brindar mayor previsibilidad.
“Moneda, equilibrio fiscal, competitividad e instituciones” fueron, en síntesis, las cuatro patas que identificó como indispensables para sostener el crecimiento.
“Ningún presidente va a solucionar tu vida”
La entrevista también avanzó sobre una dimensión menos económica y más cultural.
Carrizo sostuvo que Argentina debería abandonar la expectativa de que el bienestar individual dependa exclusivamente de las decisiones de un gobierno.
Según su visión, un contexto macroeconómico estable puede generar oportunidades, pero el progreso personal continúa dependiendo en buena medida del esfuerzo, la capacitación, el trabajo y las decisiones individuales.
Por eso insistió en que ningún presidente puede transformar por sí solo la realidad económica de un país en uno o dos mandatos.
La discusión, entonces, no debería reducirse solamente a quién gobierna, sino a si Argentina logra sostener políticas económicas e institucionales durante el tiempo suficiente. Una costumbre particularmente difícil en un país que suele querer resultados de décadas antes del próximo fin de semana.


