El expresidente boliviano se metió de lleno en el escándalo que rodea a Fernando Cerimedo, exasesor de Javier Milei y Jair Bolsonaro. Lo calificó como “agente del imperio”, aseguró que tuvo influencia dentro del gobierno de Rodrigo Paz y sostuvo que ya había pedido que se investigara su actuación en Bolivia.
El caso que tiene como protagonista a Fernando Cerimedo dejó de ser solamente una investigación policial y comenzó a sacudir también el tablero político boliviano. Ahora fue el expresidente Evo Morales quien salió a hablar y apuntó directamente contra el empresario argentino, actualmente investigado en Bolivia por el presunto intento de femicidio de su expareja, Nadia Beller.
En declaraciones a Radio 750, Morales sostuvo que Cerimedo formó parte del círculo de confianza del actual presidente boliviano, Rodrigo Paz Pereira, y lo ubicó dentro de una forma de construcción política basada, según su interpretación, en “generar bronca, enemistar y polarizar”.
Cerimedo no es un desconocido en la política regional. Fue asesor de Javier Milei y del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, además de fundador de La Derecha Diario. Su nombre también quedó asociado a las investigaciones brasileñas sobre los acontecimientos posteriores a la derrota electoral de Bolsonaro.
Ahora, su situación judicial en Bolivia abrió otra caja bastante más grande.
Del caso policial al escándalo político
Cerimedo se encuentra detenido mientras avanza una investigación por el ataque sufrido por Nadia Beller, quien fue baleada por sicarios en Santa Cruz de la Sierra.
Según la acusación de Beller mencionada en la información publicada, su expareja habría estado detrás del ataque. Pero la mujer también vinculó lo sucedido con información sobre supuestos hechos de corrupción dentro del gobierno boliviano.
Son acusaciones que deberán ser determinadas por la Justicia. Sin embargo, el episodio ya comenzó a generar consecuencias políticas.
Morales sostuvo que durante la campaña presidencial de Rodrigo Paz existieron grupos extranjeros trabajando como consultores y afirmó que posteriormente comenzó a aparecer información sobre el grado de influencia que habría alcanzado Cerimedo.
Según el exmandatario, integrantes del propio gobierno habrían señalado al argentino como una persona con capacidad para intervenir incluso en decisiones relacionadas con la comunicación oficial.
Morales asegura que Cerimedo lo había amenazado
La disputa entre ambos tampoco comenzó con la actual investigación.
Morales relató que en mayo empezó a buscar información sobre Cerimedo después de que el empresario publicara en X acusaciones en su contra y terminara el mensaje con un “tic-tac”.
El expresidente boliviano interpretó aquella expresión como una amenaza.
Desde entonces, según contó, comenzó a investigar quién era el argentino y qué papel desempeñaba dentro de la política boliviana.
Morales también vinculó aquella confrontación con las causas judiciales abiertas en su contra y rechazó nuevamente las acusaciones que pesan sobre él. Entre ellas existe un proceso por presunta trata agravada de personas relacionado con una supuesta relación con una menor de edad. Esas causas tienen existencia independiente del conflicto con Cerimedo y continúan bajo competencia judicial.
“Generar bronca, enemistar, polarizar”
Pero quizá la parte políticamente más interesante de las declaraciones de Morales no sea el insulto.
El expresidente definió a Cerimedo como un “agente del imperio” y describió lo que considera una metodología política: generar enfrentamientos, construir enemigos y profundizar la polarización social.
Más allá de la retórica de Morales, el episodio vuelve a poner bajo discusión un fenómeno que atraviesa buena parte de la política latinoamericana: el creciente peso de consultores, operadores digitales y estrategas comunicacionales que cruzan fronteras y participan de campañas electorales en distintos países.
Personas que hace algunos años podían permanecer detrás de una computadora diseñando estrategias ahora pueden convertirse en actores con influencia política concreta. Y cuando alguno termina involucrado en una investigación penal, inevitablemente comienza otra pregunta: hasta dónde llegaban realmente sus contactos.
Una investigación que todavía tiene mucho por explicar
Las acusaciones contra Cerimedo son graves, pero siguen siendo materia de investigación. Será la Justicia boliviana la encargada de determinar responsabilidades por el ataque contra Beller y establecer si las demás denuncias surgidas alrededor del caso tienen sustento.
Mientras tanto, Morales aprovechó el episodio para instalar una discusión mucho más política: quién es Fernando Cerimedo, qué influencia tuvo dentro del poder boliviano y hasta dónde llegaron sus vínculos con dirigentes de distintos países de la región.
Porque detrás de una investigación que comenzó con un ataque contra una mujer empezó a aparecer una trama de asesores, campañas electorales, poder, acusaciones cruzadas y relaciones internacionales.
Y cuando aparecen tantas capas alrededor de una misma persona, el problema deja de ser solamente quién estaba detrás de una campaña política. La pregunta pasa a ser cuánto poder llegó a acumular alguien que, formalmente, nunca fue elegido por nadie.


