Gustavo Sáenz aseguró que los gobernadores del Norte Grande lograron avanzar con Nación en un reclamo que lleva años sobre la mesa: reconocer que vivir con temperaturas extremas también tiene un costo energético. El esquema en análisis contempla subsidios de entre el 50% y el 80% para usuarios residenciales de zonas cálidas y muy cálidas.

Prender un aire acondicionado en Salta durante los meses más calurosos no siempre es una cuestión de confort. Con temperaturas que pueden convertir una habitación en una sucursal bastante convincente del infierno, muchas veces es una necesidad. Sin embargo, esa diferencia climática nunca tuvo en las tarifas eléctricas un reconocimiento equivalente al régimen vigente para las zonas frías del país.

Ahora, los gobernadores del Norte Grande buscan cambiar esa historia.

El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, confirmó avances en las negociaciones con el Gobierno nacional para implementar tarifas eléctricas diferenciadas en las regiones consideradas cálidas y muy cálidas, con subsidios que podrían ubicarse entre el 50% y el 80%.

La discusión se produjo durante una reunión con el jefe de Gabinete y el ministro de Economía de la Nación, de la que también participaron mandatarios de Catamarca, Jujuy, Corrientes y Chaco.

El reclamo del Norte: el clima también importa

El planteo parte de una desigualdad que las provincias norteñas vienen cuestionando desde hace años.

Argentina cuenta con beneficios específicos para usuarios ubicados en regiones donde las bajas temperaturas generan un mayor consumo energético. Los gobernadores del Norte reclaman aplicar una lógica similar en aquellos lugares donde ocurre exactamente lo contrario: el calor extremo obliga a incrementar considerablemente el consumo de electricidad.

Sáenz planteó que el país presenta realidades climáticas profundamente diferentes entre Norte, Centro y Sur y cuestionó que esas diferencias no sean contempladas de manera equitativa al momento de definir los beneficios energéticos.

“Nosotros venimos subsidiando desde el norte a todas las zonas frías”, sostuvo el mandatario, quien calificó la situación como injusta.

Para Sáenz, reconocer las zonas cálidas permitiría comenzar a corregir esa asimetría.

¿De cuánto sería el beneficio?

Según explicó el gobernador salteño, el esquema que comenzó a discutirse contempla subsidios de entre el 50% y el 80%, dependiendo de si cada territorio es clasificado como zona cálida o muy cálida.

El beneficio estaría destinado principalmente a usuarios residenciales.

Todavía quedan, sin embargo, definiciones importantes antes de que los números puedan aparecer efectivamente en una factura.

Sáenz señaló que la intención inicial sería instrumentar el régimen mediante una resolución de la Secretaría de Energía, para posteriormente avanzar con una legislación que permita garantizar su continuidad.

Es un punto central. Porque una resolución puede resolver la urgencia, pero los gobernadores buscan que el reconocimiento de las particularidades climáticas del Norte no dependa del gobierno de turno.

“Es un subsidio para la gente”

Sáenz también buscó despegar el reclamo de cualquier discusión partidaria.

“No es un subsidio al gobernador Sáenz de Salta por zonas cálidas, es un subsidio para la gente”, afirmó y remarcó que el beneficio debería alcanzar a los usuarios independientemente de sus preferencias políticas.

La discusión también abre nuevamente una vieja herida del federalismo argentino: cómo se distribuyen los recursos entre las provincias.

El mandatario reclamó establecer criterios objetivos y volvió a cuestionar las diferencias existentes en la distribución de fondos nacionales, en un sistema de coparticipación cuya reforma permanece pendiente desde hace décadas.

Una factura que también debería mirar el termómetro

El avance todavía necesita convertirse en una medida concreta. No hay que confundir una negociación política favorable con un descuento ya vigente, porque entre ambas cosas suele existir ese pequeño universo burocrático que Argentina cultiva con particular dedicación.

Pero el planteo introduce una discusión difícil de ignorar.

Si el Estado reconoce que una familia necesita consumir más energía para calefaccionarse cuando vive bajo temperaturas extremadamente bajas, la misma lógica debería poder discutirse cuando necesita refrigerar su vivienda frente a temperaturas extremas.

Para Salta y el resto del Norte Grande, el reclamo no pasa simplemente por pagar menos.

Pasa por conseguir que la política tarifaria nacional reconozca que el mapa climático argentino no termina donde empieza el frío.

Después de años de reclamos, los gobernadores aseguran haber conseguido que Nación avance sobre esa discusión. Ahora falta la parte verdaderamente importante: que el acuerdo deje los despachos y llegue a las facturas.