Empresarios del transporte metropolitano de Salta advierten que el sistema volvió a entrar en una zona crítica. Aseguran que existen pagos pendientes por alrededor de $14.000 millones y que durante agosto debieron financiar incluso el combustible. Mientras las cuentas no cierran, las frecuencias siguen achicándose.
La crisis financiera del transporte metropolitano de Salta vuelve a sentirse donde más duele: en la calle y en el tiempo de espera de los pasajeros.
Empresarios que prestan servicios dentro del sistema advirtieron que la deuda acumulada por prestaciones ya realizadas rondaría actualmente los $14.000 millones. El escenario, según plantean, llegó a un punto en el que las compañías tuvieron que utilizar recursos propios durante agosto para garantizar la compra de gasoil y mantener las unidades circulando.
El problema no nació esta semana. Meses atrás, desde la propia conducción de SAETA ya se reconocía una situación financiera crítica y una brecha considerable entre los recursos disponibles y el costo real de sostener el sistema. En mayo se hablaba de una deuda cercana a los $7.000 millones y de un déficit mensual de entre $3.000 y $4.000 millones.
Ahora, según el planteo empresario, el rojo habría escalado hasta aproximadamente $14.000 millones.
Menos plata, menos colectivos
La consecuencia dejó de limitarse a balances, facturas y reuniones entre empresarios y funcionarios.
Ya hay menos frecuencias.
El sistema aplicó inicialmente una reducción del 13% en los servicios. Posteriormente se incorporó otro recorte del 4% y ahora las empresas anticiparon que las restricciones también alcanzarán a los sábados.
Para el pasajero, los porcentajes tienen una traducción bastante menos abstracta: colectivos que tardan más en llegar, mayores tiempos de espera y unidades potencialmente más cargadas.
Y allí aparece el verdadero límite de cualquier ajuste sobre el transporte público. Cada kilómetro que desaparece de una planilla termina afectando a alguien que necesita llegar al trabajo, estudiar, realizar un trámite o regresar a su casa.
El lunes puede ser clave
Los empresarios tienen previsto reunirse el próximo lunes para analizar la situación financiera y determinar cómo continuarán operando ante la falta de regularización de los pagos.
La discusión será especialmente relevante porque las empresas sostienen que vienen absorbiendo gastos indispensables para garantizar la prestación, entre ellos el combustible.
La crisis tampoco aparece de la nada. La eliminación de los subsidios nacionales al transporte del interior viene golpeando las cuentas del sistema salteño. Meses atrás, SAETA estimaba que necesitaba entre $13.000 y $14.000 millones mensuales para funcionar frente a recursos provinciales que rondaban los $10.450 millones.
El margen, evidentemente, era bastante poco margen.
Cuando ajustar el sistema significa ajustar al pasajero
La discusión sobre quién debe financiar el transporte público puede continuar entre Nación, Provincia, SAETA y las empresas prestatarias. Pero mientras las responsabilidades se pasan de escritorio en escritorio, los recortes ya llegaron a las paradas.
Y ese es el punto que no debería perderse entre tantos millones.
Un sistema de transporte público no se mide únicamente por cuántos colectivos tiene o cuánto cuesta mantenerlos. También se mide por su capacidad de permitir que una persona pueda organizar su vida sabiendo que tendrá cómo trasladarse.
Con una deuda que los empresarios ubican en torno a los $14.000 millones, empresas financiando combustible y una sucesión de reducciones de frecuencias, la discusión dejó de ser exclusivamente contable.
La pregunta ahora es cuánto más puede achicarse el transporte metropolitano antes de que sostener el servicio termine significando simplemente ofrecer cada vez menos servicio.
Etiquetas: SAETA, transporte público, transporte metropolitano, Salta, colectivos, empresarios del transporte, frecuencias, recorte de frecuencias, deuda, gasoil, transporte en Salta


